Carta

7 octubre 2007, Domingo at 16:16 1 comentario

Hola,

soy un buitre y me llamo Wātea, que significa libertad. Me lo puso mi madre cuando nací, para ver si se hacia realidad.

Nací hace 4 meses en una jaula. La jaula es muy grande para mí, aunque mi madre dice que cuando pueda volar no me parecerá tan grande y que no podré volar.

Le he preguntado por qué vivimos ahí, por qué viene gente a gritarnos, hacernos fotos, tirarnos comida, decir qué bonitos somos…no se si ella hizo algo para que la encerraran aquí, pero yo se que no hice nada. Ella me ha dicho que tampoco.

No entiendo por qué tengo que estar aquí. Mi madre me ha contado que mi abuelo volaba libre en el Cañón del colorado, en América. Un día le atraparon y le trajeron aquí.

Él ya se murió hace mucho. Mi madre me contó que fue de pena.

Encima de la jaula en la que estamos encerrados anidan unas cigüeñas. Ellas son libres, yo las veo volar muy lejos y volver con comida para sus hijos. Les he preguntado por que ellas no están encerradas y dicen que no son una especie exótica.

Yo también quiero volar con mi madre por encima del Cañón del colorado y conocer a otros buitres y hacerme amigos.

Tampoco se nada de mi padre. Mi madre dice que no hubo padre, que unos señores vestidos de verde la violaron hace un tiempo y luego nací yo.

No sabemos por qué nos hacen esto. Tengo un amigo, un gorrión, que como es muy pequeño se cuela en la jaula y comemos juntos. El dice que la gente piensa que somos sus propiedades y pueden utilizarnos como quieren. Que también lo hacen con los demás animales y muchas veces con ellos mismos.

Yo no soy de nadie, y mi madre tampoco. No tienen derecho a quitarnos nuestra libertad. A veces vienen algunos humanos que le dicen a la gente que deberían liberarnos, pero casi nadie les hace caso. Mi amigo dice que es por que todos los humanos son egoístas y prefieren encarcelarnos para vernos cuando quieran a dejarnos libres y vernos en documentales.

Ojalá no hubiera humanos y pudiéramos ser libres y felices, volando muy alto por donde mi abuelo lo hacía.

 

 Esta historia está basada en una imagen que vi hace algunos meses en la cárcel para animales de Madrid (Zoo). Un gran nido de cigüeñas libres encima de la jaula de buitres, águilas y algunas otras rapaces. ¡Qué ironía!.

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1 comentario Add your own

  • 1. SILKIE  |  9 octubre 2007, Martes a las 8:42

    Es una carta realmente conmovedora, lo mas triste e ironico es que es una realidad y por nuestro maldito egoismo privamos de la libertad a estos animales tan señoriales. Es mucho mas hermoso verlos en libertad, volando felices que entre rejas como si hubieran cometido algun delito.

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